#14ODíaCR, el privilegio de ser conservador-restaurador

· ACRE logra agrupar a profesionales, asociaciones e instituciones culturales en un mapa con actividades por toda España

· “La defensa de la profesión va unida a la defensa del patrimonio”, manifiesta Fernando Carrera Ramírez, presidente de ACRE

Todavía es de noche, mira la pantalla del ordenador constantemente, refresca la página, nada. Faltan apenas un par de minutos para que llegue la hora y, con ella, comenzar una nueva aventura de cuatro años. Desde pequeñita lo tuvo claro, quería preservar lo que le rodeaba, trabajar por y para salvaguardar la cultura. La alarma del móvil le arranca de pronto de sus ensoñaciones. “¡Ya está!”, piensa. Actualiza la página y aparece en letras grandes: Grado en Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Sonríe, va a ser restauradora.

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Restauración de un repostero de mediados del siglo XVII del Ayuntamiento de Alcalá de Henares / Fuente: Real Fábrica de Tapices

Del latín restauratĭo, definido como “reestablecer”, la restauración celebró su gran día el pasado domingo 14 de octubre, un festejo enmarcado dentro del Año Europeo del Patrimonio Cultural. La Asociación de Conservadores Restauradores de España (ACRE) aspiró a hacer de la efeméride una oportunidad para visibilizar y poner en relevancia el trabajo diario de los profesionales.

“A nivel europeo, es la primera vez que se celebra algo así”, afirma Fernando Carrera Ramírez, presidente de ACRE. Igualmente, explica su meta principal: “Queremos lanzar dos mensajes: el patrimonio es un bien valioso para la sociedad y debe ser cuidado por profesionales con las herramientas adecuadas”.

ACRE puso a disposición de particulares, asociaciones e instituciones culturales un formulario con el fin de configurar un mapa con actos por toda España. Desde Navarra a Salamanca, pasando por Tenerife, Málaga y Valencia, se sucedieron 45 actividades llevadas a cabo por 39 participantes.

Abandonando la artesanía y el conocimiento empírico, la restauración se presenta como una labor científica y minuciosa, esencial para construir y mantener la identidad cultural. En su lucha diaria desafían el intrusismo laboral, apostando por la concienciación y responsabilidad social frente a las atrocidades contra el patrimonio.


Conservación, profesión multidisciplinar

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Paloma Muñoz-Campos enseñando el almacén del MNAD / Fuente: María Mascaraque

La conservación-restauración hace referencia a un concepto interdisciplinar, simbiótico y que vincula a uno dentro del otro. La Conservación como disciplina combina conservación preventiva, conservación curativa y la propia restauración. Es decir, se involucran todas las técnicas, criterios y metodologías cuya finalidad es mantener el patrimonio en las condiciones más favorables y prolongar su vida.

Sin embargo, su fondo es más confuso. “Es complicado”, asegura Paloma Muñoz-Campos, jefa de Departamento de Conservación del Museo Nacional de Artes Decorativas (MNAD). “Le dices a la gente, yo soy conservador-restaurador, pero es difícil de explicar que hay otros que también son conservadores, pero no restauradores”, continua.

Profesionalizando lo difícil, desde los yacimientos hasta las vitrinas

Para hablar de las tareas que desempeñan los restauradores, es un paso previo definir lo que son. ACRE lo precisa en su web como el profesional que “tiene el entrenamiento, el conocimiento, las habilidades, la experiencia y la comprensión para actuar, con el objetivo de preservar el patrimonio cultural”. Un garante de nuestra identidad pasada, presente y futura. “Un técnico que, a diferencia de lo que se cree, tiene conocimientos multidisciplinares”, concluye Ruth Viñas Lucas, directora de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Cultuales de Madrid (ESCRBC).

El ejercicio de la restauración se remonta a miles de años, no obstante, su conceptualización es más reciente. Eugène Viollet-le-Duc y John Ruskin son los primeros teóricos, fundadores, a su vez, de dos corrientes de actuación distintas, “la restauración estilística” y “la restauración romántica”. Las ideas del francés, por un lado, fueron seguidas fervientemente en los períodos iniciales. Este abogaba por la intervención a toda costa, concediendo unidad estilística, aunque significara añadir elementos nuevos y derribar los antiguos. Por otro lado, Ruskin se apoyaba en el amor a la ruina, siendo el tiempo el único factor determinante en la vida de la pieza. No obstante, todavía harían falta más décadas para que se incluyeran criterios de diferenciación con respecto a la intervención y pautas de respeto a la pieza.

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Anna Santolaria en el Taller de Conservació de Vitralls Can Pinyonaire (Girona) / Fuente: @conpatadepalo

Boito, Brandi y Torres Balbás, entre otros, ayudaron a configurar su metodología y procedimientos hasta la actualidad. La restauración, por tanto, se nutre del trabajo en equipo y de la ciencia, alejando la idea del “del artesano con fórmulas secretas y manos mágicas”, opina Maite Marcos, restauradora en el MNAD.

La formación sobre conservación-restauración comenzó a reglarse hace medio siglo. Con el nacimiento del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), surge la necesidad de formar profesionales, originando las primeras escuelas especializadas. La directora de la ESCRBC remarca: “antes eran los propios artistas los que reparaban las obras, pero la falta la sensibilidad y conocimiento técnico-científico derivaban en consecuencias nefastas”.

Una tarea privilegiada y con obstáculos

La juventud de la disciplina se posiciona como uno de los con graves problemas, junto con el ocultismo y la desinformación. “Administrativamente, ni siquiera nuestro perfil profesional está bien definido”, expone Muñoz-Campos. A colación, Viñas Lucas infiere que, si no existe respeto desde la parte dirigirte, la sociedad no puede tomar en valor la profesión.

“Cuando hablamos de gestión de patrimonio, la conservación-restauración no ha tenido nunca voz ni voto y sigue sin tenerlo”, subraya el presidente de ACRE. En ese sentido, Carrera Ramírez manifiesta la importancia de las asociaciones para agrupar y defender a los profesionales.

El desconocimiento y la escasez de divulgación, opina Verónica García Blanco, jefa del Departamento de Conservación Textil de la Real Fábrica de Tapices, son grandes obstáculos. Atestigua: “en tejidos nos pasa continuamente, ya que es una de las especialidades más nuevas. Nos llegan personas que han dejado piezas en un convento. Tendrán buena intención, pero sin conocimientos, ya sabemos los resultados”.

Alfredo Prada Freixedo, jefe de Departamento de Conservación del Museo de Altamira, en declaraciones para Televisión Española, continúa relacionando el intrusismo laboral con la falta de atención a la cultura: “por la alteración de este patrimonio, todos conocemos el caso del Ecce Homo o el San Jorge, se ha perdido información relevante. Eso es irrecuperable”.

Las personas entrevistadas coinciden en la falta de unión dentro del sector, así como una apuesta en el uso de las nuevas tecnologías para la difusión de su trabajo con el fin de llegar, no tanto al ámbito académico, sino al más profano. “Hay que hacer autocrítica. Igual vendría bien una asignatura de comunicación de la conservación”, apuntilla Muñoz-Campos.

“Me siento muy afortunada cada día y cada momento”, señala Rocío de Castro, restauradora en el MNAD, mencionando el privilegio de su profesión. Viñas Lucas, por una parte, destaca la responsabilidad, sensibilidad y el respeto. Maite Marcos siente emoción, simplemente, con tener una pieza delante. Por otra parte, García Blanco manifiesta: “la satisfacción es saber que es verdad, que lo que nos cuentan en la facultad es real”.


Una semana repleta de reivindicación y cultura

La celebración del Día Europeo de la Conservación-Restauración mostró lo que hay más allá de los carteles que rezan “solo personal autorizado”. La ciudadanía disfrutó de charlas, visitas a yacimientos arqueológicos, recorridos por escuelas especializadas, cotilleos en los almacenes e, incluso, intervenciones vía Instagram. No obstante, opina Carrera Ramírez, se echó en falta la participación de “restauradores a pie de calle”. “En eso tenemos que hacer pedagogía para el año que viene”, manifiesta.

Los actos, los cuales había que reservar previamente, agotaron sus plazas a las pocas horas, confirma ACRE. Las redes sociales se convirtieron en el gran aliado de los restauradores-conservadores, compartiendo experiencias con aquellos que no pudieron asistir. “Estoy segura de que la divulgación ayuda a dignificarnos y visibilizarnos”, expresa la directora de la ESCRBC. Tal fue el éxito que el hashtag #14ODíaCR llegó a ser Trending Topic en Twitter España en varias ocasiones durante el día 14.

“Venimos de la nada. Si lo miramos en perspectiva, el seguimiento ha sido brutal”, señala Carrera Ramírez. El presidente de ACRE considera, además, esta semana como punto de inflexión que viene precedido, no obstante, de un trabajo de décadas. “Estamos dando pequeños pasos. Ahora aparecemos en medios, este año nos hemos reunido dos veces con el ministro, estamos en contacto con otras asociaciones autonómicas… Quiero pensar que hemos arrancado un camino del que no hay vuelta atrás”.

Para finalizar la celebración, la Asociación de Restauradores Italiana (ARI), la Asociación Portuguesa (ARP) y ACRE se unieron y presentaron un texto conjunto “el que se incide en el carácter no renovable de nuestro patrimonio cultural y la necesidad de que sea tratado por profesionales, con una profesión regulada”.

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Almacén del MNAD / Fuente: María Mascaraque

El Día Europeo de la Conservación Restauración ha servido como excusa para abrir museos, talleres y escuelas, para dar más luz sobre una profesión unida intrínsecamente al patrimonio. “Quería explicar el trabajo que hay detrás de una cosa tan pequeña como es prestar una pieza para una exposición” dice la jefa del Departamento de Restauración del MNAD.

Visitantes y restauradores cierran la jornada llenos de satisfacción, con el anhelo de que muros y vitrinas se puedan traspasar con más frecuencia. El objetivo principal fue que el público tomara conciencia de que el patrimonio pertenece a todos, pero la finalidad estaba clara, mostrar lo que son y la importancia de los conservadores-restauradores. En palabras de García Blanco: “este es nuestro trabajo, esto es lo que hacemos y esto es lo que conseguimos”.


Mis más sinceros agradecimientos para ACRE. Los cuales me han permitido hacer este reportaje, seguir aprendiendo y descubriendo sobre una profesión tan preciosa como necesaria.

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